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P.MAYORES

A LA CAZA DE LOS MAYORES!!!

A LA CAZA DE LOS MAYORES!!! Boca sellada
A la caza de los mayores
El Centro de Colaboraciones Solidarias reflexiona en este texto sobre cómo, al esfuerzo de las empresas por llegar cada vez más a las personas jubiladas, se contrapone la realidad de exclusión que afecta a miles de ancianos en España.

Cuando somos niños nos educan para ser hombres y mujeres de provecho, adultos que trabajen y asuman responsabilidades con la sociedad en la que viven. Sin embargo, nadie nos enseña qué hacer cuando nos hacemos mayores y nos jubilan, como a un objeto que ya ha cumplido su cometido.

En el mundo, alrededor de seiscientos millones de personas superan los 65 años y la previsión de Naciones Unidas es que en el año 2050 un 21% de la población mundial pertenezca a la tercera edad. La mitad de ellos viven en los países ricos del Norte. Las empresas de servicios ven en estos datos un nuevo filón para aumentar sus ventas y los beneficios de sus accionistas. Miles de consumidores que, además, irán aumentando cuando las generaciones del baby boom cumplan los 65.

Multinacionales de todo el mundo han comenzado la lucha por conseguir la fidelidad de este público. Tan sólo en Europa, el 26% de las ventas de la distribución del gran consumo, que suponen casi 16.000 millones de euros, se concentra en los mayores. Líneas de productos cosméticos, de alimentación y de ocio dirigidos a estas personas se crean casi a diario. Se trata del mismo fenómeno que se dio con los productos específicos para los jóvenes.

En España, cerca del 30% de los ancianos vive en el umbral de la pobreza y la pensión media de un país entre los 10 más ricos del mundo no supera los 800 euros
Cuando las personas se hacían mayores dejaban de estar en la rueda del consumismo, y si no puedes comprar dejas de existir. Hoy las empresas trabajan para crear nuevos productos dirigidos a satisfacer sus necesidades. Incluso son vistos como “buenos clientes”. Sus hijos ya no viven con ellos y ya han terminado de pagar la hipoteca de sus casas.

Son los “nuevos” mayores, han dejado atrás la idea del “sacrificio” de los abuelos. Han vivido inmersos en una sociedad de consumo, donde se es por lo que se tiene. Son personas con tiempo para disfrutar de la vida, de los viajes, de sus hobbies… Para las grandes marcas han dejado de ser personas de la “tercera edad” para pasar a ser seniors. Una palabra más cool para hablar de esos mayores con poder adquisitivo, que quieren hacer Pilates en el gimnasio, viajar y utilizar los productos que una Jane Fonda “madurita” publicita en la televisión.

Sin embargo, estos seniors nos hablan una vez más de exclusión. En España, por ejemplo, cerca del 30% de los ancianos viven en el umbral de la pobreza y la pensión media de un país entre los 10 más ricos del mundo no supera los 800 euros. Muchos de esos mayores viven solos e, incluso, mueren solos. Una realidad que se contrapone a esa otra que las grandes empresas nos muestran en los anuncios protagonizados por mayores.

El consumismo no puede ser la solución para que nuestros mayores se encuentren integrados en la sociedad
El culto a la imagen y al cuerpo ha provocado que la percepción de la ancianidad sea especialmente negativa. Y por ello hay que intentar no parecer ser mayor: cremas, liftings… Sin embargo, hacerse mayor es una cuestión de tiempo para todos. No se trata de esconder las arrugas e imitar los comportamientos de los jóvenes. Un amigo profesor de Universidad que pronto se jubila suele decir que eso de la “edad dorada” es una mentira, que hacerse mayor es un momento trágico y que nadie te prepara para asumir que ya no se pueden hacer las mismas cosas que cuando se era joven.

El consumismo no puede ser la solución para que nuestros mayores se encuentren integrados en la sociedad. Expertos en marketing explican que si bien es cierto que la persona que se jubila en un principio gasta y se da algunos caprichos, aquel viaje que nunca pudo hacer o ese coche que no pudo comprar, a la larga esa euforia desaparece. En las culturas clásicas el anciano era una persona respetada, identificada con la sabiduría y la experiencia. En los países del Sur la figura del anciano aún mantiene esas connotaciones. Se le escucha y es el que da consejo a la comunidad. El mayor es una persona integrada y que participa en la sociedad.

Como alguien dijo una vez, el viejo es un niño que despierta en un cuerpo viejo y se pregunta qué ha ocurrido.

NUESTROS ABUELITOS!!!






SÓLO DECIR UNAS COSAS SOBRE ESTO, LAS PERSONAS MAYORES SON PERSONAS Y SE MERECEN MEJOR TRATO Y QUE NO NOS OLVIDEMOS DE ELLAS, PORQUE ESTÁN AHÍ, Y LES DEBEMOS MUCHAS COSAS, TANTO A NUESTROS ABUELOS COMO NUESTRAS ABUELAS, PERSONAS MAYORES EN GENERAL, QUE AHORA PARA LA SOCIEDAD SON UN ESTORBO LOS ENCERRAMOS EN RESIEDENCIAS DONDE NO HACEN NADA Y ASÍ NOS OLVIDAMOS DE ELLOS, PUES NO ES ASÍ!!!!!!!, HAY QUE AYUDARLAS, HAY  QUE ESTAR MÁS CON ELLOS, HAY QUE ENTENDERLES, HAY QUE DARLES COMPAÑÍA, HAY QUE ESCUCHARLAS, PORQUE LO QUE MÁS FALTA LE HACE A LAS PERSONAS MAYORES ES UN POCO DE COMPAÑÍA Y ALGUIEN A SU LADO QUE LE ESCUCHA Y LE ENTIENDA Y SOBRETODO QUE LE HAGA FELIZ LOS ÚLTIMOS AÑOS DE SU VIDA!!!!!
AUPAAAA CON LOS IAIOSSSS!!!!JEJEJEJE

LA TRISTE REALIDAD DE LAS PERSONAS MAYORES.

Dos de cada tres ancianos sobreviven con menos de 540 euros mensuales

La tercera edad se está haciendo dual. Persiste una bolsa de pobreza que afecta sobre todo a los mayores de 75 años y emerge una nueva tercera edad con más recursos, más culta, más activa y con nuevas necesidades de ocio, cultura y atención sanitaria. La radiografía de la tercera edad en la provincia de Barcelona muestra que dos de cada tres mayores de 65 años -exactamente el 68%- sobreviven con ingresos inferiores a 540 euros mensuales. El 20% de las personas mayores tienen más de 80 años y es este colectivo el que concentra mayores niveles de pobreza, según refleja el estudio presentado ayer por la Diputación de Barcelona. Las mujeres representan el 60,1% de las personas de tercera edad, en la que todavía hay el 9,7% de analfabetismo. La radiografía, efectuada a partir de la encuesta metropolitana realizada en 2000 sobre una muestra de 6.250 personas, indica que son los propios ancianos los cuidadores de sus parejas o hermanos en el 61% de los casos, a pesar de que con frecuencia ellos mismos precisan ser atendidos. El trabajo confirma la necesidad de destinar mayores recursos públicos a este colectivo cada vez más empobrecido. La asistencia a domicilio sólo cubre al 1,3% de los ancianos que la precisan, una cifra muy alejada del 6% de Francia y del 17% de Suecia. La Diputación de Barcelona se ha propuesto incrementar este servicio de modo que alcance el 4% en la presente legislatura con la colaboración de 279 ayuntamientos. El presupuesto de 2004 destinará a ayuda domiciliaria 2,2 millones de euros. El estudio constata que las mujeres son más vulnerables en la ancianidad que los hombres porque se quedan solas con mayor frecuencia y corren mayor riesgo de caer en la marginalidad. La mayor esperanza de vida de las mujeres explica que el 43,7% sean viudas, frente a sólo el 14,3% de viudos. En la ciudad de Barcelona reside el colectivo más sobreenvejecido, que también alcanza proporciones significativas en otras ciudades del interior, como Manresa. En los cascos antiguos de las ciudades es donde se concentra la población anciana que ocupa viviendas más precarias. El 37,7% de los ancianos viven en fincas construidas antes de 1960, preferentemente de alquiler, buena parte de las cuales carecen de ascensor. Tiempo libre El estudio, que fue presentado por sus autores, Antoni Ramon y Elena Sintes, acompañados por la presidenta delegada de Bienestar Social en la Diputación, Núria Carrera, observa, sin embargo, que la tercera edad ya no es un colectivo tan homogéneo como era hace 20 años. Emerge una nueva tercera edad que llega a la jubilación en mejores condiciones de salud, con un nivel de instrucción más alto y con ingresos que le permiten afrontar mejor esta etapa en la que aumenta sustancialmente el tiempo libre. Ello exige, a juicio de los autores, un replanteamiento de los servicios sociales. El trabajo refleja la preferencia general por pasar la vejez en el domicilio particular. Sólo cuando no pueden valerse por sí mismos, los ancianos se declaran dispuestos a ir a vivir con los hijos o, en menor medida, ingresar en una residencia. La precariedad económica aumenta conforme avanza la edad. Ocho de cada diez hombres reciben una pensión de jubilación, mientras que una quinta parte de las mujeres no percibe ningún ingreso propio. De estas últimas, algo más de la cuarta parte recibe pensión de viudedad. Una tercera parte de los ancianos cobra menos de 360 euros mensuales (60.000 pesetas) de pensión. En el caso de las mujeres se calcula que la mitad se encuentra en esta situación. Las personas que cuentan con ingresos superiores a 841 euros (140.000 pesetas) representan sólo el 8,6%. Con tales cantidades no es de extrañar que el 14% de los mayores admitan tener serias dificultades para llegar a fin de mes, porcentaje que es superior en el caso de las mujeres. El nivel de ingresos presenta variaciones territoriales. El mayor nivel económico se da en Barcelona, y los ingresos son menores en las zonas rurales más alejadas del área metropolitana.

Entrenar la memoria para luchar contra el alzheimer

Entrenar la memoria para luchar contra el alzheimer

Entrenar la memoria para luchar contra el alzheimer

Jugar con la memoria cuando el alzheimer todavía no está en sus fases más avanzadas puede ayudar a los ancianos que padecen esta enfermedad a luchar contra su desarrollo, y a escapar del olvido progresivo en el que se sume su cerebro. De nuevo, un estudio alerta sobre la necesidad de diagnosticar a tiempo la enfermedad para comenzar a trabajar con sencillos ejercicios antes de que el paciente pierda definitivamente todas sus capacidades. Se trata de algo tan sencillo como poner nombres a las caras.

Científicos londinenses acaban de publicar sus conclusiones en el último número de 'Neuropsychology' , donde también señalan que los pacientes más conscientes de su enfermedad son más capaces de recordar nombres y, en general, de trabajar con su memoria. Después de conocer varias historias de expertos en rehabilitación sorprendidos por el éxito de ejercicios de memoria anecdóticos con enfermos de alzheimer, el equipo de la doctora Linda Clare se puso a trabajar con 12 pacientes para descubrir la validez de este tipo de entrenamiento una vez estandarizado y para evaluar la duración de los posibles beneficios de la terapia.

Todos los participantes tenían un diagnóstico reciente de alzheimer y aún tenían capacidad de aprendizaje. Cada uno de ellos respondió a varios test neuropsicológicos con el objeto de medir sus capacidades de memoria, habilidades, percepción visual, su capacidad de poner nombre a las cosas, de prestar atención etc. En todos los casos se registraron alteraciones y errores en las pruebas de memoria, y los participantes mostraron déficits a la hora de llamar a las cosas, e incluso a las personas, por su nombre.

Con estos resultados en la mano, los investigadores animaron a los ancianos a recordar los nombres de 12 personas, tanto de su entorno familiar como famosos, a las que habían tenido dificultades para nombrar. Se utilizó un mecanismo mnemónico para asociar fotografías y nombres de manera que los pacientes iban completando más y más letras hasta obtener el nombre completo de la persona fotografiada.

Técnicas sencillas para practicar en casa

Además, ellos mismos se ponían a prueba evaluando lo que eran capaces de recordar pasado un intervalo de tiempo. Todos los ensayos trataron de minimizar las posibilidades de error, lo que, a juicio de los autores del trabajo, reducía el desánimo que provoca en los ancianos equivocarse y aumentaba su confianza. Cada semana, los ancianos memorizaban una nueva pareja nombre-foto, hasta que cada uno de ellos trabajó las 12 fotografías.

Al cabo de un mes, y posteriormente a los tres, seis y 12 meses, se llevaron a cabo pruebas de evaluación que demostraron que los pacientes mantenían sus habilidades de memoria, incluso sin práctica posterior. El optimismo de los autores del trabajo responde a la sencillez de las pruebas y al hecho de que estos métodos pueden ser aplicados fácilmente por no profesionales, esto es, amigos, familiares y voluntarios.

A juicio de la doctora Clare, esta estrategia de rehabilitación está basada en el restablecimiento de enlaces entre las representaciones fonológicas (el nombre) y las semánticas (la persona específica) en zonas del neocortex cerebral, las áreas de la superficie cerebral relacionadas con el lenguaje y la resolución de problemas que, en las primeras fases de la enfermedad, están menos dañadas. Esto puede significar que el aprendizaje y el re-aprendizaje puede tener lugar sin la participación del hipocampo, una de las áreas más dañadas por el alzheimer, aunque sea un aprendizaje más lento y menos eficaz. En este punto, los autores especulan con la posibilidad de que otras áreas del cerebro puedan asumir las funciones de las zonas dañadas.

También admiten que algunos de los participantes no mostraron ninguna mejoría, por lo que los autores inciden en la necesidad de personalizar las terapias, dado que no todas las pérdidas de memoria, ni la gravedad de los síntomas son idénticos en todos los pacientes

 

DEMENCIA

Un 90% de los enfermos con demencia padecen problemas conductuales. ¿Qué puede hacer el familiar?


El Síndrome "Demencia" incluye un amplio abanico de problemas conductuales o del comportamiento, también llamados problemas "no cognitivos".
Muchos de estos comportamientos son el resultado de la progresiva incapacidad para recordar, razonar y resolver problemas, siendo a menudo frustrantes, deteriorando la calidad de vida del paciente, produciendo además stress en el cuidador y acelerando la necesidad de institucionalización. Frecuentemente son el primer punto de contacto entre los sanitarios, los pacientes y sus cuidadores.

Los problemas conductuales asociados con demencia incluyen: agitación y agresividad, vagabundeo, incontinencia, alteraciones de sueño, gritos, reacciones catastróficas, preguntas y actos repetidos, búsqueda de cosas, conducta sexual inapropiada, delirios y alucinaciones, alteraciones de la alimentación.

La frecuencia de estos síntomas es alta, hasta Los síntomas pueden aparecer al comienzo de la enfermedad o bien según avanza la Demencia. La frecuencia varía dependiendo del tipo de síntoma, siendo los más frecuentes la Incontinencia, Agresividad y Vagabundeo; no todos los subtipos de Demencia presentan la misma frecuencia ni los mismos tipos de trastornos.
El curso de estos problemas también es variable y parecen depender del estadio de la Demencia. La Agitación psicomotriz, las Alucinaciones y el Insomnio se observan con más frecuencia en estadios medios de la enfermedad. Asimismo se ha observado un aumento de estos problemas cuando se acerca la noche.

Conseguir la cooperación de todas las personas de la casa. Todos deben actuar igual ante el enfermo. Es conveniente que estén preparados para reaccionar con eficacia ante una conducta imprevista del enfermo, ya que la falta de preparación aumentará la ansiedad de los familiares y su capacidad de resolución del problema disminuirá. Puesto que afrontar este problema no es una tarea fácil, por la gran dedicación que supone y por el fuerte impacto emocional que produce, quizás usted cuidador, necesite ayuda, cuando la familia no es suficiente para prestarle apoyo. Sepa que Usted puede recurrir a las Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer que existen en casi todas las provincias y dan apoyo, formación y orientación a la familia.

Que sea su Médico, bien el de atención primaria o si es necesario un médico especialista (Geriatra, Neurólogo, Psiquiatra), quien, tras buscar y tratar las causas reversibles de las que dependan, establezca un tratamiento, que deberá ser el resultado de la combinación de medidas farmacológicas y no farmacológicas.